La cirugía plástica hace milagros

Cuando por primera vez conocimos a Benjamine, fuimos cautivados por su capacidad de sacar una sonrisa tan sincera a pesar de sus graves lesiones por quemaduras. Esta chica de tan solo 13 años del interior del Congo, ilumina la vida de los demás con su “lenguaje de sonreír”.

benjamina en la seleccion de pacientes

Hace seis años, Benjamine estaba jugando con sus amigos cuando decidieron crear una fogata. Uno de los niños roció el fuego con gasolina. De pronto, las llamas saltaron, encendiendo el vestido de Benjamine y quemando sus brazos, su torso y su cuello. Al no recibir los cuidados que la herida necesitaba su condición empeoró.

Las cicatrices a lo largo del cuello y el pecho de Benjamine se contrajeron hasta tal punto que la mandíbula se le hundió, causando que la boca le quedara abierta de forma permanente. Sus dos brazos, su codo y su axila, se contrajeron también. Estas heridas definieron y limitaron su vida. Se escondió en casa, negándose a salir a la calle por temor a la burla y la crueldad constante. Nunca fue a la escuela o a comprar al mercado con su madre.

Sin embargo, los ojos risueños de Benjamine y su amplia sonrisa son testigos de su espíritu de supervivencia. Un gran porcentaje de los niños gravemente quemados no sobreviven en las naciones en vías de desarrollo, donde el tratamiento suele ser inaccesible. «Es un milagro que sobreviviera, de verdad» comentó el cirujano voluntario de Naves de Esperanza, el Dr. Venter Tertius.

quirofano

El Dr. Venter y su equipo pasaron casi 2 horas y media de trabajo en el quirófano para liberar la contractura masiva de Benjamine que iba desde el antebrazo hasta el hombro y la mandíbula, y luego hacia el otro hombro y hasta la muñeca. Después de su extensa cirugía, hicimos un montón de fiestas con baile, jugamos al escondite, y nos unimos a su risa chispeante durante sus días de recuperación.

Finalmente, hicimos una fiesta de despedida en la cubierta 7 para la dulce Benjamine y su mamá. Estábamos muy tristes por que se fuera, pero ella se iba con la esperanza de su futuro. Su madre Marie Jeanne dijo a la tripulación, «En el barco hemos dado un gran paso en la vida de mi hija, la forma en que sostiene la cabeza ahora y la forma en que habla y se ríe!»

benjamine adios

Benjamine ya no se ve mermada por sus lesiones, ahora tiene la oportunidad de una vida normal ¡y eso es precisamente lo que hace que toda nuestra labor valga la pena!