Un dentista para 200.000 personas

La salud oral afecta a las personas de forma física y psicológica e influye en cómo crecen, disfrutan de la vida, miran, hablan, mastican, saborean la comida y socializan, así como a sus sentimientos de bienestar social.

Las caries graves disminuyen la calidad de vida de niños y adultos. Se ha demostrado que niños de tan solo tres años con caries pesan un promedio de un quilo menos que sus compañeros.

Así que si vives en un país en vías de desarrollo como Madagascar, donde sólo hay un dentista por cada 200.000 personas, ¿qué probabilidades crees que tienes de obtener ayuda? Ahí es donde entra la clínica dental de Naves de Esperanza. No hay espacio en el barco así que habitualmente se busca un edificio local adecuado para ser renovado (uno como el de la foto) o incluso construirlo desde cero si fuera necesario.

Antes de que empiecen las obras, se acuerda con el gobierno u otra organización local cómo van a usar el edificio una vez el barco se marche, y el trabajo es llevado a cabo con esto en mente. Cuando el edificio está en condiciones adecuadas, el equipamiento dental se trae desde el barco y se instala en la clínica por los 14 tripulantes y los 10 trabajadores locales que forman el equipo dental.

No sólo se proveen tratamientos (siendo el más común de ellos la extracción de dientes podridos), sino que educadores en la sala de espera también enseñan a los pacientes higiene bucal básica y regalan pasta dentífrica y cepillos proporcionados por los patrocinadores corporativos.

En un año de promedio, el equipo dental realiza más de 20.000 tratamientos para hasta 10.000 pacientes, a menudo incluyendo casi 200 prótesis completas. Aunque no se puede resolver todo el problema, sin duda trae mucho alivio necesario a aquellos cuya vida sería una miseria sin este tipo de ayuda.