Rajo pide pies rectos a los Reyes

El pequeño Rajo de 4 años de Madagascar es muy mono. Cuando te mira con esos ojos grandes y te deleita con su sonrisa traviesa tu corazón se deshace. Pero los otros niños y muchos de los adultos de su pueblo no se fijaban en su hermoso rostro-

Todo lo que veían era su defecto de nacimiento. Un pie zambo que para él era una dificultad a la hora de andar y para ellos lo convertía en un maldito niño pequeño y cojo con el que no querían tener nada que ver.

Para Rajo su discapacidad no era tanto un impedimento físico sino más bien social. Él sólo quería jugar con los otros niños de su aldea, pero la mayoría de las veces le decían: «no puedes jugar con un pie como ese». Los juguetes son escasos en Madagascar, así que la mayoría de los niños tienen que inventarse juegos juntos usando palos, piedras y cualquier cosa que encuentren por ahí, ¡pero si los otros niños no te dejan jugar con ellos, la vida es muy difícil!

¡Igual que cualquier otro niño de 4 años, Rajo creía que su padre podía hacer cualquier cosa! Así que en lugar de pedirle a su padre un cochecito de juguete o una pelota de fútbol, le dijo «¡Por favor, papá, arréglame los pies!». Tojo lloraba mientras miraba a su hijo de 4 años pidiéndole algo que ¡ningún niño debería tener que pedir! Tojo no se atrevía a decirle que no y romperle el corazón a su pequeño hijo que tanto amaba, así que le respondió: «Papa encontrará una manera de arreglarlo».

Tojo lo intentó por todos los medios, le rogó a familiares, amigos e incluso a desconocidos para que le ayudasen, pero no había forma de que pudiera reunir el dinero suficiente para pagar los 300€ (más de un año de salario) que costaba la cirugía que realizaban en un hospital local.

Entonces, un martes por la noche, Tojo escuchó en la radio que un buque hospital había llegado a Toamasina proporcionando cirugías gratuitas y ¡a las 6 de la mañana siguiente ya estaban esperando en una larga fila para ver si Rajo podría ser ayudado! Tan solo unas semanas después, Rajo obtuvo su cirugía y comenzó el proceso de rehabilitación asistiendo a cada sesión con su bonita sonrisa que transmite alegría a todo el que se le cruce por delante

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En una de sus sesiones de rehabilitación, Rajo fue visto llevando una camisa muy apropiada, que decía: «SOY EL CAMPEÓN ESTRELLA DE PAPÁ» pero Tojo también merece una camiseta que diga: «SOY EL CAMPEÓN ESTRELLA DE MI HIJO”.