Santa se quema

Parece un cuento de navidad con personajes como el de Santa, pero no es un cuento de niños, sino la historia de una niña cuya madre no puede perdonarse por lo que le ha ocurrido a su hija.

Hoy hablamos de Santa, pero no de él señor de traje de rojo y una barriga enorme que aparece cada vez más en los países de habla hispana, para desafiar a los Reyes Magos cuando realmente es un cuento anglosajón. La historia de hoy es sobre una niña de 3 años que se quemó en un fuego abierto que su familia utilizaba para cocinar su comida.

Su madre no puede perdonase por lo que le ha pasado a su hija y algunas personas a su alrededor tampoco ayudan también culpándole a ella. La verdad es que en muchos países en vías de desarrollo donde no hay ni electricidad en las casas, no tienen más remedio que cocinar con fuego abierto en la parte exterior de las casas, y en situaciones así es casi imposible proteger a los niños completamente.

Pero en el caso de Santa la culpa real la tienen los países desarrollados que permiten que en su país no haya cuidados médicos disponibles y en lugar de recibir tratamiento en un centro especializado para niños quemados, fue tratada por un curandero local!
santa
Se ha logrado mucho en las últimas décadas en los países desarrollados con los programas diseñados para reducir la tasa de accidentes domésticos afectando a nuestros niños. Pero en los países en vías de desarrollo donde la mayoría de las casas no tienen electricidad y cocinan en la parte exterior de la casa con fuego abierto no hay barreras físicas para proteger a los niños de los peligros del fuego y de los alimentos calientes que se cocinan en ellos.

Los padres intentan todo lo posible de vigilarlos, pero es demasiado fácil cuando tienen que ocuparse de otras tantas cosas, antes que de notar que un niño se acerca demasiado al fuego. La pequeña Santa (su nombre real es Tsantaniaina pero le han dado el apodo de Santa) se quemó en uno de estos accidentes domésticos y como su familia no tenía acceso a cuidados médicos y cuando la quemadura se sanó, una contractura de la piel le hizo perder una gran parte del movimiento de su cuello.

Su madre casi había perdido la esperanza de que algún día su hija recuperaría el uso de su cuello, cuando Santa asistió a un día de selección de pacientes realizado por el equipo médico de buque hospital Esperanza de África, su madre intentaba ser fuerte pero cuando unas semanas después llevaron a su hija al quirófano se rompió a llorar y una de las enfermeras del hospital tuvo que abrazarla durante un buen rato para calmarla.

Después de la cirugía, la niña como la madre tuvieron que ser sanados tanto físicamente como emocionalmente y fue bonito ver como los familiares de otros pacientes en el hospital la ayudaron ver que lo que le había pasado a su hija no fue culpa suya. El vínculo de amor entre madre e hija fue tan evidente durante la recuperación en la planta del hospital.

jammeh

Noel una enfermera de los Estados Unidos tuvo que ser muy ingeniosa para conseguir que tomara ella su medicación. La recuperación de este tipo de cirugía es bastante dolorosa al principio, y como a Santa no le gustaba el sabor de la medicación, tuvieron que esconderla en su comida. Un día Noel la metió en un sándwich pero el primer mordisco de la pequeña Santa fue justo en el punto donde estaba la medicación y escupió todo, después la enfermera giró para buscarla en el otro lado de la planta para regañarla.

Dos meses más tarde Santa recibió el alta y ahora ha recuperado la movilidad en su cuello. Su madre también se ha sanado sabiendo que realmente el accidente no fue culpa suya y que ahora su hija podría tener un futuro mejor.