Una vida pequeña en peligro

No puedo imaginar la sensación de impotencia de una madre de tres hijos pequeños que lucha para poner comida en la mesa, cuando se encuentra que su niño mayor de 8 años podría recuperar una vida normal a través de una cirugía sencilla de hernia, pero que jamás podría pagar.

La madre de Cardo del pueblo de Toliara en Madagascar se encontraba en esta situación desde hace años y el pobre vivía como un recluso sin poder ir a la escuela o salir a jugar con sus amiguitos. Eso era hasta que un día su mama escuchó en la radio de que un equipo médico del buque hospital vendría a su pueblo para seleccionar pacientes para recibir una cirugía gratuita a bordo del buque hospital Esperanza de África.

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Su madre casi no podía creer lo que estaba escuchando y aún menos cuando después de horas esperando en una cola enorme, pero llegó el momento en que su hijo recibió una tarjeta con la fecha para acudir al buque hospital y recibir una cirugía gratuita.

Lo curioso de Cardo es que no tenía miedo de los médicos, como la mayoría de los otros niños tienen al principio. Era como que deseaba tanto cambiar su vida, que cuando su madre le dijo que se bajara el pantalón para enseñarle al médico su hernia, lo hizo de inmediato sin reparos. La gente presente en la sala en este momento sonreía al ver la valentía de este pequeñajo de 8 años.

Después de la cirugía y unos días de recuperación el rostro del pequeño Cardo empezó a transformarse. Empezaba a sonreír, jugar, reírse mucho y hacer todas las travesuras normales de un niño de su edad. Su tío Ernest, que le había acompañado al barco porque su madre tenía que cuidar a sus 2 hijas menores, estaba tan aliviado al verle correr y montar en un cochecito que había en el hostal del barco donde Cardo terminó su recuperación.

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Pero para nosotros la mejor recompensa de todo el esfuerzo es ver la sonrisa en la cara de este niño tan mono y pensar que ahora podrá ir a la escuela y tener muchas más oportunidades en la vida.