Madre e hijo salvado por 2 milagros

Después de 3 días de parto lo más probable sería que el bebé de Fanjakely estuviera muerto. Viendo la agonía, al amanecer del cuarto día, el marido, hermano y suegra, la cogieron y emprendieron el viaje de 12 horas en barco y microbús para llevarla al hospital más cercano.

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El dolor era insoportable y después de aguantar 10 horas de viaje se desmayó exhausta y durante las últimas 2 horas durmió tranquila. Al llegar al hospital sacaron al bebé y al despertarse ella, recibió dos noticias. La primera era muy buena; milagrosamente su bebe había sobrevivido 4 días de parto y ahora Fanjakely gozaba de cumplir su sueño y ser madre de un recién nacido muy guapo, llamado Antonio.

La segunda noticia era devastadora. Cuando se levantó para ir al baño ella se orinó encima y no entendía porque no podía retenerlo. El médico le explicó que debido a la presión constante del bebe, se había cortado el flujo de sangre en una zona del tejido que al final se había disuelto e hizo que se produjera una fístula obstétrica (o agujero) en su vejiga dejando salir la orina constantemente.

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Después de 4 días de agonía y luego la euforia de enterarse que su hijo estaba a salvo, la noticia era como una flecha atravesando su corazón. El médico intentaba animarla diciendo que existía una cirugía que podía reparar la fístula, pero para Fanjakely no servía de nada, porque sabía que nunca podría reunir suficiente dinero para pagar esa cirugía.

Sin dinero para comprar productos sanitarios para tapar la incontinencia de la orina que mojaba su ropa y la mayoría de la gente la rechazaba. Sus amigas no la abandonaron por completo pero sus chistes sobre su pudor o sobre cómo había roto su vejiga le hicieron mucho daño y pasaba la mayor parte de su tiempo escondida en casa. Habían 2 rayos de luz en la oscuridad; primero: Su bebé Antonio había sobrevivido milagrosamente después de 4 días de parto y la segunda que Inusualmente su marido no la había abandonado e incluso seguía todos los días abrazándola y diciéndole cuanto la amaba y que un día conseguirían la cirugía para sanarla.

Photo Credit Justine Forrest, VVF Dress Ceremony preparations

Dieciocho meses más tarde, pasó lo que para Fanjakely era su segundo milagro. Ella y su marido viajaron 4 horas hasta el buque hospital Esperanza de África para recibir una cirugía gratuita para reparar la fístula. La enfermera que la cuidaba contó que antes de la cirugía no la había visto sonreír ni una vez. Después de la cirugía cuando notaba que estaba seca la cara de Fanjakely ya no dejaba de sonreír.