Leah del laboratorio

La técnica de laboratorio Leah Weiler ha estado buscando durante años un modo de llevar a cabo algún tipo de ayuda humanitaria durante sus vacaciones laborales, pero la mayoría de las oportunidades a corto plazo no cuentan con un puesto para un técnico de laboratorio. Afortunadamente se topó con Naves de Esperanza y cuando descubrió que el buque hospital Esperanza de África cuenta con un laboratorio médico de vanguardia que funciona en el corazón de África, no pudo resistirse a formar parte del voluntariado del buque.

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En la medicina moderna, obtener resultados de diagnóstico precisos y rápidos es sumamente importante para permitir que los doctores puedan proporcionar los mejores cuidados médicos a los pacientes, y muchos de estos servicios simplemente no se encuentran disponibles en los países en vías de desarrollo. Algunas de las muestras de análisis y diagnóstico necesarias son tomadas a bordo y a continuación se digitalizan y se envían vía satélite a especialistas que se encuentran en países desarrollados a miles de kilómetros de distancia, quienes, a su vez, envían los resultados de vuelta, a veces en cuestión de minutos, también vía satélite.

Otras pruebas pueden realizarse completamente en el laboratorio de última generación, gracias a la generosidad de muchas de las compañías que fabrican este tipo de equipos y suministros de diagnóstico altamente especializados que son utilizados para realizar las pruebas. Esto proporciona a los cirujanos, anestesiólogos y otros médicos la información vital que necesitan para poder decidir mejor cómo tratar a los pacientes, y también hace que las cirugías sean más seguras.

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A Leah le encantó el tiempo que pasó a bordo y para ella uno de los momentos más inolvidables es que pudo realizar las pruebas analíticas de un paciente muy especial llamado Sambany y quien tenía el mayor tumor facial (7,46 kilos) jamás extirpado a bordo. Si te perdiste la historia de Sambany, puedes leerla aquí.
 
Leah recuerda claramente que Sambany tenía una anemia muy grande con un nivel de hemoglobina de 3,8, lo que significa menos de un cuarto del nivel normal. Contar con ese conocimiento permitió que Samaby pudiera ser tratado antes de la cirugía para elevar sus niveles de hemoglobina y hacer que la extirpación del enorme tumor fuera más segura.