Casi la perdimos

©2015 Naves de Esperanza

Olivienne de 24 años y madre de dos niños muy pequeños ha estado muy cerca de morir, e incluso nuestro equipo quirúrgico dudaba sí podría salvarla. Pero se juntaron una serie de circunstancias a la destreza de varios equipos, y gracias a Dios ocurrió algo muy especial. Cuando llegó al buque hospital “Esperanza de África”, no había cama libre en el hospital y no había hueco en la programación del quirófano maxilofacial para extirpar el tumor que estaba, de forma muy acelerada, extinguiendo su vida. No tuvieron más remedio que enviarla de vuelta a la casa donde estaba alojada, cerca del puerto, mientras buscaban una solución.

Olivienne tenía un tumor “benigno” que al principio habría sido muy sencillo extirpar pero, por no tener acceso a la cirugía, el tumor había crecido tanto que peligraba su vida por su gran tamaño. Dos semanas después tenían los resultados de la biopsia de su tumor y habían conseguido tanto una cama para ingresarla como una fecha para su cirugía. Pero aquí no acabaron sus problemas. Por causa del tumor casi no podía comer, parecía una persona con anorexia, y estaba tan anémica que sería muy muy arriesgado operarla.

Empezaron a tratar su malnutrición de forma urgente pero, al tercer día, el equipo médico del hospital notaba que estaba ahogándose. Su tumor había empezado a sangrar de forma que llenaba su sistema respiratorio y no podía respirar. No tuvieron otro remedio que practicarle una traqueotomía de urgencia. Normalmente, sería demasiado arriesgado operarla en estas condiciones pero era evidente que sin una cirugía, muy pronto, moriría de cualquier forma.

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Era jueves por la tarde y decidieron operarla el lunes a primera hora, pero ahora había otro obstáculo. Con la traqueotomía hecha y en un estado bastante grave, Olivienne no podía dar su consentimiento para la cirugía por lo que había que encontrar a su marido. Probaron los tres número de teléfono que había dado, pero no hubo contestación en ninguno de ellos. No sabían que hacer y pedían a Dios que les ayudara a encontrar a su marido. Intentaron llamar otra vez y a la primera llamada contestó su marido. Vino directamente y todo estaba preparado pero, aun así, sería muy arriesgado.

Con la destreza del equipo quirúrgico y en especial la experiencia del cirujano jefe Dr. Parker, consiguieron extirpar el tumor y, por fin, ahora parece estar fuera de peligro. Por el momento, sigue respirando por la tráquea y le queda todavía un buen camino para recuperarse completamente, pero el hecho de que Olivienne siga viva, es nada menos que milagroso.