Tocada por la malnutrición

A los dos años de edad las piernas de la pequeña Sambatriniaina empezaban a arquearse por falta de una alimentación adecuada. Sus padres luchaban por sobrevivir e hicieron todo lo posible, pero el futuro de la pequeña parecía bastante incierto. No podía andar muy bien y así no tendría ninguna posibilidad de ir a la escuela. Sin educación y con una discapacidad de este tipo en un país en vías de desarrollo, la vida sería difícil sino imposible.

la pequeña Sambatriniaina con las piernas muy arqueadas

Desesperados por ayudar a su hija, decidieron que la madre Vuni llevaría la pequeña a la capital, donde se habían oído de dos fuentes diferentes que habría médicos de un barco hospital seleccionando pacientes para una cirugía gratuita. Mucha gente en el pueblo culpaba injustamente a la pobre Vuni por los problemas de su hija, y esta casi se derrumbó cuando el primer día vio que había demasiada gente y ni llegaron a ver a los médicos. El día siguiente intentaron otra vez, y no solamente pudieron ver al médico sino que recibieron una citación para una cirugía gratuita.

Vuni no se podía creerlo, cuando en menos de un mes estaban ya a bordo del buque preparando a la pequeña Sambat para su cirugía. Para Vuni, una mujer simpática y amable, los problemas físicos de su hija le pesaban muchísimo. Escuchaba con mucha atención cuando los cirujanos le explicaron cómo iba a ser la intervención y dio su aprobación pero, cuando al final llevaron a la pequeña al quirófano, se quedó un rato mirando la puerta. La preocupación era evidente en su cara. Volviendo a la cama de su hija, le ajustó las sabanas para que no quedara ni una arruga, y se puso de rodillas al costado de la cama para orar por la vida de su hija.

cambiando los yesos de la pequeña Sambatriniaina

La cirugía fue todo un éxito y, después de seis semanas de recuperación algo duras, el especialista ortopédico dio autorización para poner peso en sus piernas y empezar la rehabilitación. Los fisioterapeutas ahora están trabajando con la pequeña Sambat para que pueda caminar, y esperamos que en un futuro no muy lejano podamos deciros que ya puede correr. ¡Pero hay muchos más como Sambatriniaina! ¿Nos echas una mano para ayudar a aun más niños como ella?

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la pequeña Sambatriniaina ya puede caminar