¡Lantosoa, la chica imán!

Cuando Lantosoa, con 14 años, se enteró de que podría recibir una cirugía gratuita de Naves de Esperanza, se emocionó muchísimo. La joven adolescente sufrió de gigantismo en su pie derecho durante toda su vida. Cuando nació, ese pie era ligeramente más grande que el otro, pero a medida que crecía, el pie también lo hacía. A los 14 años, su pie era muy grande y molesto. Ella soñaba con ponerse zapatos que pudieran caberle en los dos pies.

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El equipo de selección de pacientes de Naves de Esperanza fue a un hospital local en Mahajanga, donde vive Lantosoa. Ella visitó el hospital y le concedieron la cirugía. A pesar de que estaba emocionada, muchas aldeas le advirtieron que no fuera a la nave, ya que dudaban que esas buenas intenciones fueran realistas y temían que fuera una estafa. Sin embargo, con el apoyo de su hermana mayor y el de una chica del pueblo que también había sido seleccionada para recibir una cirugía, las tres emprendieron el viaje de dos días hacia la nave.

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Cuando Lantosoa llegó al barco, tenía mucha vergüenza, pero se mostró dulce. Mientras la preparaban para la cirugía en su sala, algo raro ocurrió. Los niños empezaron a ir al lado de su cama y a pedirle que los cogiera. Ella los recibió muy feliz y pronto se la empezó a conocer como “la chica imán”. Los niños acudían a su cama para jugar o simplemente para pasar tiempo con ella. Su tierna forma de ser les daba aliento a los niños antes de sus cirugías y durante su recuperación. De la misma forma que Lantosoa recibió el regalo de una cirugía gratuita, también ella dio mucho a los otros pacientes a bordo. ¡Ella cuidó de los más pequeños, los reconfortó y les dio alegría cuando ellos más lo necesitaban!

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Hoy, Lantosoa está de vuelta en su aldea con lo que ella describe como un pie mucho más ligero. Ahora puede hacer las cosas que le gustan como jugar a la rayuela y saltar a la comba. Su pie derecho todavía es un poco más grande que el izquierdo, no obstante, el equipo de Naves de Esperanza hizo realidad su sueño de ponerse zapatos ¡con unas sandalias a medida que le caben en ambos pies! Estamos muy agradecidos de que Lantosoa viniera a Naves de Esperanza ¡y diera tanta alegría a los demás pacientes a bordo!

A través de las generosas donaciones que muchos dan a Naves de Esperanza, podemos dar el regalo de restaurar vidas. Después de que nuestros pacientes sean sanados, vemos que muchas veces ellos cogen el regalo de la sanidad y continúan dando a través de su positivismo, bondad y ambición.