Dos días a pie para ayuda médica

Isabelle de 13 años vive en un pueblo remoto de las montañas de Madagascar, donde para ver al médico tiene que primero andar durante dos días por un camino de lodo. Lo que empezó como un dolor de muela pronto se convirtió en un tumor facial grande.

Isabelle before surgery

Por miedo de contagio, sus profesores y compañeros le decían que ya no era bienvenida en la escuela, así como mucha otra gente de su pueblo le decía cosas muy feas. Los únicos niños que jugaban con ella eran: Vaeka de 4 años y la pequeña Gina de 2, los únicos niños capaces de ver más allá que el bulto en su cara.

El tumor crecía tan rápido que Isabelle y su familia temían por su vida, y desesperada ella empezó a orar por un milagro. Una pequeña radio era la única conexión directa que tenía con el mundo fuera, y cuando para su sorpresa escuchó un anuncio de que un barco estaba ofreciendo cirugías gratuitas, la familia insistió en que se fuera con su hermana mayor, Lalao, para averiguar si la podían ayudar.

Llegaron a un día de la selección de pacientes con una mezcla de ilusión y miedo. Fue seleccionada, pero tenían que realizar una biopsia y un TAC (escáner) a bordo del barco, para asegurar que efectivamente el tumor era operable. Su cirugía fue aplazada una semana por la aproximación de un ciclón tropical, y al final duró más tiempo de lo esperado, por la necesidad de reconstruir la cavidad de su ojo derecho, pero logró su milagro.

Isabelle after surgery

Ahora ha vuelto a su pueblo para recuperarse y dejar que su cara, con el tiempo, recupere su aspecto normal. Finalmente podrá cumplir su deseo de volver a la escuela, soñar con planes para el futuro, y disfrutar de la vida como cualquier otro adolescente de su pueblo.