Chico saltamontes

Con quince años, Ulrich, de Camerún, en África Occidental, estaba muy preocupado por su futuro. “Si como adolescente ya es muy doloroso moverme con mis bastones”, dice Ulrich, “¿cómo podré hacerlo cuando sea mayor?”. Lo que también le frustró fue no poder ayudar a su madre en casa, al ir a buscar agua y leña. Odiaba la forma en que la gente lo miraba y a veces se reía de sus piernas deformadas.

Ulrich sufría una contractura del cuádriceps, una condición donde sus músculos no habían crecido tan rápido como sus huesos. Fue uno de los peores casos que el equipo de ortopedia había visto alguna vez, y tuvieron que tomar una decisión difícil. Para permitir a Ulrich ponerse recto de pie y tener una apariencia normal, tendrían que sacrificar parte del movimiento que tenía en sus piernas. Ulrich sabía exactamente lo que quería, y después de discutirlo con su madre, la decisión fue tomada

Sus piernas se enderezaron de una en una, en parte porque la recuperación de una cirugía tan invasiva es muy dolorosa. Ulrich fue muy valiente y cada vez sufrió el proceso de recuperación como un campeón. Incluso después de una cirugía tan extensa, Ulrich probablemente nunca podrá doblar las piernas más de 10 o 20 grados. Sin embargo, Ulrich está muy contento con los resultados. Ahora puede ponerse de pie recto y caminar a la escuela sin que la gente lo mire e incluso buscar agua y leña para su madre.

Para Ulrich, ¡los resultados son nada menos que un milagro! Al menos, ahora puede preocuparse por las cosas normales en las que un adolescente debería pensar, en lugar de pensar todo el tiempo en cuán difícil sería la vida adulta con su deformidad. Ulrich tiene una nueva esperanza para una vida plena y productiva, ¡igual que sus hermanos y hermanas!