Gnilane: El sueño de ser doctora

Gnilane notó por primera vez el pequeño bulto en su cara cuando tenía 15 años. Al principio, no pensó en nada y creyó que desaparecería. La joven y despreocupada adolescente continuó con sus estudios y luego de recibir su diploma de primaria, pasó a la secundaria. Sin embargo, a medida que ella seguía creciendo, también lo hacía el bulto y, después de cuatro años, la pequeña masa en su mandíbula se había convertido en un gran tumor.

Gnilane no tuvo otra alternativa más que eliminarlo. Sin embargo, poco después, el tumor comenzó a resurgir. Al principio, Gnilane no se desanimó y siguió trabajando duro para continuar con su educación. Sin embargo, el tumor se volvió tan grande y doloroso que empezó a afectar a su capacidad de concentración. Como resultado, Gnilane se vio obligada a abandonar sus estudios.

“Esa decisión fue tan difícil”, dijo. «No quería abandonar mis estudios, pero sentía que no tenía otra opción».

La pasión que tenía por su educación y su futuro, que había estado tan viva, ahora no era más que un sueño lejano. Con el paso de los años, Gnilane finalmente encontró trabajo como peluquera y se casó. El esposo de Gnilane conocía los sueños de su esposa y los obstáculos que se interponían en su camino para lograrlos, por lo que, aunque sabía que sería costoso, concertó una cita en un hospital de Dakar para someterse a pruebas médicas. Sin seguro médico, la pareja tuvo que pagar los gastos de su bolsillo.

Después de gastar medio año de salario en las pruebas médicas, el siguiente paso fue la cirugía, que resultó aún más costosa. Llegados a este punto, habían chocado contra una pared. La pareja no podía pagar la cirugía necesaria, pero Gnilane se negó a desanimarse.

«Cuando me di cuenta de que no podría operarme en ese momento, me dije a mí misma que tal vez Dios aún no había programado mi sanidad», dijo. «Todavía me sentía molesta, pero seguí agradeciendo a Dios porque sabía que algún día él me curaría».

Poco tiempo después, un amigo les informó de que el Africa Mercy llegaría a Dakar. Después de investigar sobre Naves de Esperanza y ver la evidencia de las sanidades que se producen a bordo, Gnilane y su esposo se registraron para ser examinados. Cuando fue aprobada para la cirugía, la joven viajó al barco con su hijo de 10 meses y su madre, quien ayudaría a cuidar al niño mientras Gnilane se recuperaba. Después de diez años viviendo con el gran tumor, ¡Gnilane finalmente pudo recibir la oportunidad de extirparlo para siempre!

Mientras estaba en el Africa Mercy, Gnilane comenzó a planificar su futuro, diciendo: «Estoy deseando volver a la escuela y reiniciar mis estudios, es lo único que quiero».

Con el tumor finalmente desaparecido, la pasión de Gnilane por su futuro ha vuelto, y ahora planea regresar a la escuela para perseguir su nuevo sueño.

«Esta cirugía realmente está cambiando mi vida», dijo. «Tengo muchos sueños, incluido el de ser médico, ¡gracias a Naves de Esperanza!»

Gnilane, paciente maxillofacial, después de la operación.