Los primeros pasos de Assiatou

Cuando solo tenía seis meses de edad, Assiatou quedó con quemaduras graves después de un accidente automovilístico. Debido a la falta de atención médica asequible, estas quemaduras eventualmente se formaron en tejido cicatricial grueso. Su tobillo izquierdo estaba fuertemente contraído, lo que la dejó incapaz de caminar correctamente. A pesar de crecer sin la movilidad para flexionar el pie, Assiatou aprendió a adaptarse pisando su talón en su lugar. Esta movilidad limitada le permitió caminar a la escuela para continuar su educación, pero también hizo que viajar fuera agotador y doloroso.

Salir de su casa significaba abrirse al ridículo. Podía escuchar a extraños burlándose de la forma en que se movía. «La gente no era consciente de que yo podía oírlos. Decían: ‘Mira a esa chica. Mírale la pierna'».

A pesar de estas dificultades, Assiatou estaba decidida a continuar viviendo su vida y encontró una pasión por el peinado. Sus ágiles dedos y creatividad ayudaron a fomentar esta pasión, pero Assiatou creía que su condición limitaría sus sueños de convertirse en una estilista profesional, hasta que se enteró de algo que cambiaría su vida.

Assiatou oyó hablar de un buque hospital en Camerún que tenía cirujanos voluntarios que podían ayudarla. Viajó al Africa Mercy, donde fue aprobada para la cirugía reconstructiva, y comenzó su viaje hacia la sanidad.

«Este es un gran paso en mi vida», dijo. «Nunca pensé que este día llegaría».

Después de la cirugía, la rehabilitación llevó meses de ejercicios desafiantes y, a menudo, dolorosos. En el camino, la determinación de Assiatou fluyó y fluyó. Pero, en su último día de rehabilitación, entró en la tienda con algo que nunca pensó que podría: un par de zapatillas deportivas.

«Cuando la vi entrar con zapatillas deportivas, supe que se tomaba en serio mejorar», dijo Timica Hawkins, una fisioterapeuta que a menudo trabajaba con Assiatou. «Tenía el pelo arreglado y llevaba un hermoso vestido y las zapatillas deportivas. Muestra que está más preocupada por su pie que por verse bien».

Assiatou se inclinó hacia adelante con cautela, presionando su pie contra el suelo: primero el talón, luego la suela, hasta que incluso los dedos de sus pies estaban planos en el suelo del hospital. Se movió hacia adelante con cuidado antes de que una sonrisa estallara en su rostro. Fue solo un pequeño movimiento, pero para la joven de 18 años, fue un paso hacia la sanidad.

Ahora, Assiatou se emociona cuando piensa en caminar, sabiendo que ya no luchará como antes. Las pequeñas cosas, como comprar en el mercado o llevar a su hijo pequeño, serán más fáciles de lo que ella nunca pensó posible. Las miradas puntiagudas y los comentarios insensibles que habían hecho de caminar en público una experiencia dolorosa finalmente habrán terminado. Ahora en casa, es capaz de estar en igualdad de condiciones con todos los demás por primera vez en su vida. Podrá caminar con facilidad y perseguir sus sueños, sin importar hasta dónde la lleven.