Claudine – Bizquera

Corrección de bizquera

La madre de Claudine esperó a que su recién nacida abriera los ojos. Pero no pasó nada y los médicos no podían ofrecer ninguna razón para que los párpados de la niña permanecieran cerrados. La madre, Akouvi, pensaba que tal vez su pequeña hija necesitaba más tiempo, se fue a casa del hospital y esperó. Y esperó.

Una semana más tarde, Akouvi cogió a Claudine y volvió al hospital en Togo, África Occidental, donde el médico le puso gotas en los ojos. Por fin, sus párpados se abrieron y Claudine pudo echar su primera mirada al mundo. Desgraciadamente, tenía estrabismo. Su madre sabía que su hija pequeña se enfrentaría a muchos retos debido a su estrabismo.

Según crecía Claudine, su madre se alegró de ver que su enfermedad apenas entorpecía su visión. Akouvi nos explicó: «Cuando mira a lo lejos, tiene la visión limitada y su ojo derecho se vuelve mucho hacia su nariz, limitando así lo que puede ver. Pero nunca se golpeó con las cosas mientras aprendía a andar. Cuando mira de frente, está bien».

El tratamiento temprano de estrabismo puede ayudar a prevenir la aparición de problemas de percepción de profundidad y que se desarrollen problemas visuales más serios. Pero los cuidados médicos están limitados en países como Togo. Akouvi llevó a su bebé de médico en médico, de hospital en hospital. Siempre le daban la misma respuesta: «No podemos ayudarle».

Akouvi se desesperó. «Estaba harta y agotada. Decidí dejar de intentarlo. Pensé: ‘Tal vez sólo Dios puede salvarla. Tal vez Dios la hizo así por una razón”. Akouvi sintió que la puerta había sido cerrada en sus narices.

Un día el marido de Akouvi recibió una llamada de un amigo suyo, Paul que trabajaba como voluntario de día en Naves de Esperanza. Paul le dijo que los médicos en el buque realizaban cirugías oftalmológicas y que podrían ayudar a Claudine.

Akouvi llevó a Claudine a la selección de pacientes del buque, y a los dos años de edad, recibió su tarjeta de la cita para la cirugía. El día después de la cirugía, Claudine podía ver perfectamente con los ojos bien alineados.

«Naves de Esperanza fue una respuesta a mis oraciones», nos relata Akouvi. «Intentamos todas las demás vías, y no obtuvimos solución alguna. Sé que la mano de Dios hizo que Naves de Esperanza llegara a nuestras vidas. Estoy muy agradecida.»