El bulto de Mohamed

Credit photo: Debra Bell

Daouda recuerda el miedo que se apoderó de su corazón cuando vio por primera vez a su hijo recién nacido Mohamed. «La madre de Mohamed me miró con lágrimas en los ojos, y señaló su pequeña frente. Todo lo que podía ver era un gran bulto entre sus ojos».

Los padres de Mohamed se sentían impotentes frente a este extraño crecimiento que, incluso después de meses de cuidadosos masajes, no desapareció. A pesar de la deformidad, Mohamed parecía ser un bebé sano y feliz, por lo que la familia llegó a una paz precaria con su condición.

Negándose a renunciar a la esperanza, Daouda guardaba tanto dinero como le era posible mientras oraba para encontrar un médico que pudiera eliminar el bulto notable. Él explica: «Yo no sabía nada sobre el problema de Mohamed, pero sabía que su vida sería horrible si seguía con un aspecto diferente. Todo el mundo en nuestro vecindario ama a Mohamed y le trata bien, pero a medida que vaya creciendo y empiece la escuela, yo sabía que iba a cambiar. Cualquier persona que es diferente es rechazada. Yo no quiero eso para mi hijo».

Daouda no podía quitarse la sensación de que el bulto de Mohamed no era tan inofensivo como parecía. Por fin, cuando Mohamed cumplió tres años, tuvieron en mano el dinero necesario para que Mohamed se sometiese a una cirugía en un hospital local. El bulto se eliminó y le cosieron el área para cerrarla.

Según Daouda, los resultados fueron cualquier cosa menos exitosos. «Apenas unos días después de la cirugía, Mohamed empezó a llorar por los dolores de cabeza, y a la mañana siguiente tenía una hinchazón entre sus ojos, donde el bulto solía estar. Al cabo de unos meses, el bulto había vuelto y era más grande. Teníamos tanto miedo de que muestro hijo muriese».

Un breve anuncio en la televisión, oído por un vecino, cambió bruscamente la vida de alrededor de Mohamed. Daouda relata: «Mi vecino dijo que había un barco en el puerto proporcionando tratamientos médico. Estaba frenético pensando en que ya me había gastado todos nuestros ahorros en la primera cirugía de Mohamed, pero mi vecino me aseguró que no necesitaba ningún dinero. Naves de Esperanza hacía las cirugías de forma gratuita».

Cuando con cuatro años de edad, Mohamed fue examinado por los médicos de Naves de Esperanza, se sorprendieron de que hubiera sobrevivido a su primera cirugía. Como explica el Dr. Leo Cheng, «Mohamed vino a nosotros con una encefalopatía fronto-nasal. El forro de su cerebro había sido presionado por la abertura en forma de triángulo entre sus ojos. Podría haber sido desastroso para Mohamed cuando ese ‘nudo’, que era en realidad la materia cerebral, fue cortado. Fue muy increíble que sobreviviera».

Credit photo: Debra Bell

La cirugía de Mohamed supuso un esfuerzo para el Dr. Cheng y el director general de salud de Naves de Esperanza, el Dr. Gary Parker, puesto que tuvieron que hacer turnos para poder realizarla. Cheng señala: «Siempre es un placer trabajar con el Dr. Parker, sobre todo haciendo este tipo de cirugías. Este procedimiento también me dio la oportunidad de utilizar una nueva cinta adhesiva absorbible de doble cara que pude llevar como una donación por parte del fabricante (Tejido Mat, Inc). »

El Dr. Cheng estaba encantado con los buenos resultados que había dado el procedimiento gracias a la nueva cinta adhesiva. «Para evitar que la materia cerebral de Mohamed volviese a empujar de nuevo, tuvimos que cerrar la abertura del cráneo en medio de sus ojos. Para ello, creamos un escudo usando la segunda capa de hueso de la pieza del cráneo de la frente que habíamos eliminado para poder masajear el cerebro de Mohamed de nuevo a su lugar apropiado. La cinta de doble cara funcionó a la perfección para mantener el protector en su lugar y evitar que el líquido se acumulase».

En los días siguientes a la cirugía de Mohamed, Daouda vigilaba a su hijo de manera protectora, ya que una vez fuera de peligro volvía a estar más activo y juguetón. Daouda señala, «Yo estaba muy agradecido por el tratamiento de Mohamed y sobre todo de que se sintiera tan bien. Sin embargo, los médicos me dijeron que era importante que nada perturbase el escudo, así que tenía que asegurarme de que no recibiera ningún golpe fuera de lo normal”.

Para Daouda, poder quedarse con Mohamed en el hospital era un regalo especial. Él explicó: «Si bien tuve que cerrar mi tienda de muebles para estar con mi hijo, no me gustaría que fuera de otra manera. Tomo mucho consuelo en estar tan cerca de él, sabiendo que él está justo por encima de mí en la cama y que todo va bien».

Después de salir del hospital, Daouda y Mohamed regresaron a su actividad favorita: pasar tiempo juntos en el taller de muebles de Daouda. Con alegría y gratitud sincera, Daouda describió el impacto del viaje de su hijo a la curación con Naves de Esperanza: «Mi hijo lo es todo, y eso significa que yo soy todo. Un día, él será padre. Entonces sabrá el miedo que tenía de que muriese. Y también sabrá lo agradecido que estoy de que Naves de Esperanza me diera todo lo que quería para él: una vida normal».