Formar los formadores

Dejando esperanza a nuestro paso

El Dr. John Mattia, un oftalmólogo del Hospital Oftalmológico Lunsar Baptist en Sierra Leona, está aprendiendo mucho a bordo de la Esperanza de África, como parte de un programa de becas de Alcon Eye Care. Estas becas están administradas por el Dr. Abram Wodome, de Togo, quien, previamente, había recibido formación a manos del cirujano Dr. Glenn Strauss, de Naves de Esperanza, creador de este programa.

“Le agradezco al Dr. Wodome por crear un ambiente de trabajo animado y relajado”, dijo el Dr. Mattia. “Me habla como si fuéramos amigos desde hace años. Le aprecio mucho. Está dispuesto a enseñarme a cada paso del camino. No se guarda nada para sí”.

El Dr. Mattia estudió medicina bajo una subvención de la Convención Bautista de Sierra Leona y trabajó para ellos tras graduarse. Pero, la oftalmología no fue su primera elección. “Quería ser un cirujano generalista”, admitió. “Pero el único hospital que tenían era un hospital oftalmológico”, Según se fue formando, fue creciendo su interés por los ojos. Tras completar su carrera, se trasladó a Nigeria para hacer trabajos de post-grado, y obtuvo su titulación en oftalmología. Es su tercer año en Lunsar como el único médico en el hospital oftalmológico, y hace todo el trabajo clínico y administrativo.

El año pasado, el Dr. Mattia oyó hablar acerca del programa de formación avanzada de dos semanas que había diseñado el Dr. Glenn Strauss para enseñar técnicas más eficientes para extirpar cataratas. La formación, proporcionada a bordo de la Esperanza de África por el Dr. Wodome era justo lo que había estado buscando. Habiendo completado cirugías oftalmológicas en 51 pacientes a lo largo de 8 días, volverá a su hospital completamente capacitado para usar sus nuevas habilidades.

“Estoy confiado en poder seguir sirviendo a las 1.700.000 personas de la zona norte”, dijo. El Hospital Lunsar, construido en 1978, ha sido el único hospital de la región norte durante muchos años. “Médicos procedentes de América y de Europa solían venir a realizar sus prácticas ahí, pero la guerra civil les obligó a marcharse”, nos explicaba. “No es fácil, pero nos las apañamos”.

El Dr. Mattia quedó encantado con la organización y la eficiencia que vio a bordo y del hecho de que hubiera suficiente personal para completar cada paso del proceso. “Debo elogiar a Naves de Esperanza”, dijo. “Todo está tan bien organizado. Hay personal para cada aspecto del trabajo. Quiero darle las gracias a Naves de Esperanza por esta oportunidad”.